miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Por qué sufren los niños?

La pregunta de ¿Por qué sufren los niños?  tiene muchas respuestas segun el país, cultura, religión o educación de las personas, por mencionar algunos factores. 
Si identificamos, específicamente los factores principales, segun cada situación, se puede elaborar un preciso diagnostico que facilite la posible solución o disminución considerable de estos sufrimientos o injusticias contra los ninos en la mayor parte del mundo en distintas formas.



La pregunta central, que incluye a los ninos, seria: ¿por qué a la gente buena le pasan cosas malas?, titulo de un libro que leí hace algunos anos y que hace una detallada explicación sobre esta pregunta desde un punto de la vivencia familiar del Autor quien es un rabino judío (1)


Sin entrar a largas sustentaciones filosóficas o teológicas quiero resaltar algunos conceptos de un rabino judío y analizar el testimonio reciente del Papa Francisco, líder de la Iglesia Católica y/o cristiana mas grande de este planeta tierra, en su reciente viaje a Filipinas en enero 2015. Luego sintetizar mi opinión sobre este tema.

El hombre o la mujer que vuelve del médico con un diagnóstico espantoso, el estudiante universitario argumentándome que no hay Dios, o el desconocido en una reunión social, que al enterarse que soy un rabino, se me acerca con la pregunta: “¿cómo puede creer en…?”—todos tienen en común la preocupación por la injusta distribución del sufrimiento en el mundo. Las desgracias de la gente buena no son solamente un problema para los que sufren y sus familias. Constituyen un problema para todos los que quieren creer en un mundo justo, honesto, habitable. Cuestionan la bondad, la benevolencia, y aun la propia existencia de Dios.


Yo ejerzo como rabino de una congregación de seiscientas familias, unas dos mil quinientas personas. Los visito en los hospitales, oficio sus funerales, trato de ayudarles en el trámite doloroso de sus divorcios, en sus fracasos financieros, en su infeliz relación con sus propios hijos. Me siento y escucho lo que tienen que contarme sobre sus maridos o esposas que se están muriendo, sobre sus padres seniles cuya longevidad es más una maldición que una bendición, sobre lo que significa ver a sus seres queridos retorcerse de dolor y sentirse sumidos en la frustración. 

Y me resulta muy difícil decirles que la vida juega limpio, que Dios da a la gente lo que se merece y necesita. Una y otra vez, he visto a familias e incluso a una comunidad entera unirse para rezar pidiendo la recuperación de una persona enferma, sólo para ver que sus esperanzas eran burladas y sus oraciones desatendidas. 
He visto enfermar a las personas equivocadas, he visto sufrir daño a los que menos lo merecían, he visto morir a los más jóvenes.


Como cada uno de los lectores de este libro, cuando abro el periódico me resulta difícil creer en la bondad de este mundo: asesinatos sin sentido, bromas fatales, jóvenes muertos en accidentes de tráfico cuando se dirigían a su boda o volvían de la entrega de diplomas de su colegio. Sumo estas historias a las tragedias personales que he vivido y tengo que preguntarme si puedo, en buena fe, seguir diciendo a la gente que el mundo es bueno y que hay una especie de Dios amoroso y responsable de todo lo que sucede en el mismo. No es preciso que se trate de personas excepcionales o muy santas para que nos enfrentemos a esta cuestión. No solemos plantearnos por qué sufren las personas que carecen por completo de egoísmo, personas que nunca han hecho el menor daño a alguien, porque conocemos muy pocas personas de ese estilo. Pero nos preguntamos con frecuencia por qué las personas normales, vecinos encantadores y amistosos, que no son extraordinariamente buenas ni extraordinariamente malas, por qué esas personas tienen que enfrentarse de repente a la agonía del dolor y de la tragedia. Si el mundo jugara limpio, seguro que no se lo merecerían. No son mucho mejores ni mucho peores que la mayor parte de la gente que conocemos. ¿Por qué entonces son sus vidas tan duras?


Preguntarnos por qué sufren los justos o por qué a la gente buena le pasan cosas malas, no supone en modo alguno limitar nuestra preocupación al conjunto de mártires, santos y sabios, sino tratar de comprender por qué las personas normales —nosotros y la gente que nos rodea— tienen que soportar esas cargas tan extraordinarias de dolor y de pena.
Cuando yo era un joven rabino y acababa de comenzar en mi profesión, fui llamado para que tratara de ayudar a una familia que hacía frente a una inesperada y casi insoportable tragedia. Esta pareja de mediana edad tenía una hija única, de 19 años, que empezaba la universidad. Una mañana, mientras desayunaban tranquilamente, recibieron la llamada telefónica de la enfermera de la universidad: —Tenemos malas noticias para ustedes. Su hija sufrió un colapso caminando hacia la clase esta mañana. Parece que se le reventó una vena en el cerebro. Murió antes de que pudiéramos hacer nada.



Lo lamentamos profundamente. Confusos y desorientados, preguntaron a un vecino qué podían hacer. El vecino llamó a la sinagoga y yo fui a visitarles el mismo día. Llegué a la casa y me acerqué a ellos con la zozobra de no saber qué decirles o hacer para aliviarles el dolor. Había previsto enfrentarme a un estado traumático, de angustia, de dolor y lamentos pero no esperaba que la primera frase que me dijeran fuera: —Sabe, rabí, no ayunamos el último Yom Kippur*. ¿Por qué me dijeron eso? ¿Por qué esa tendencia a suponer que fueran responsables por la tragedia? ¿Quién les enseñó a creer en un Dios tan cruel que castigaría a una joven bella e inteligente por la mera infracción de un rito por parte de un tercero? Una de las maneras que ha tenido la gente de encontrar un sentido al sufrimiento del mundo en cada generación ha sido figurándose que merecemos lo que recibimos, que de algún modo nuestras desgracias provienen de castigos a nuestros pecados: Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado. (Isaías 3:10–11)


Resulta tentador creer que a la gente, a los otros, le pasan cosas malas porque Dios es un juez recto que da lo que cada uno merece. Creyendo esto, nuestro mundo sigue siendo comprensible y ordenado. Así damos a la gente la mejor razón posible para ser buenos y evitar el pecado. Y creyendo esto, mantenemos una imagen de un Dios lleno de amor y todopoderoso, que mantiene todo bajo control. Dada la realidad de la naturaleza humana, dado el hecho de que ninguno de nosotros es perfecto y que cada uno puede, sin demasiada dificultad, pensar en acciones cometidas que no debería haber hecho, siempre podemos encontrar argumentos para justificar las desgracias que nos pasan.
Pero, ¿aporta algún consuelo dicha respuesta? ¿Es religiosamente adecuada? La pareja a la que traté de consolar, los padres que perdieron a su única hija, de 19 años, de forma inesperada, no eran personas muy religiosas. No eran miembros activos de la sinagoga y ni siquiera habían ayunado en Yom Kippur, una tradición que mantienen incluso muchos judíos que no observan los preceptos. Pero al ser acosados por la tragedia, volvieron a la creencia básica de que Dios castiga a los hombres por sus pecados. Sentían que su desgracia era efecto de una falta cometida por ellos mismos, que si hubieran sido menos perezosos y soberbios y hubieran ayunado seis meses antes en el Día del Perdón, su hija estaría viva. Estaban allí, enojados con Dios por haberse cobrado su deuda con tanto rigor, pero se resistían a admitir su enojo por temor a que pudiera volver a castigarles. La vida les había doblegado pero la religión no podía consolarles, sino que les hacía sentirse aún peor. La idea de que Dios da a los hombres lo que se merecen, de que nuestras faltas ocasionan nuestras propias desgracias, es una solución atractiva y adecuada a varios niveles, pero posee serias limitaciones. Como ya hemos dicho, enseña a la gente a autoculparse. Lleva a que la gente odie a Dios, aunque para ello sea preciso que se odie a sí misma. Y lo más molesto de todo es que no se ajusta a los hechos.


Si viviéramos en otra época, y no en la era de las comunicaciones de masas, podríamos creer en esa tesis, como antaño lo creía mucha gente inteligente. Era más fácil creer en esa manera de ver las cosas. Bastaba con ignorar los pocos casos de desgracias que habían tenido lugar en la vida de la gente buena. Sin periódicos y sin televisión, sin libros de historia, podía uno abstenerse de la muerte circunstancial de un niño o de un vecino digno. Conocemos demasiado acerca del mundo como para poder hacer eso hoy. 
¿Cómo puede alguien que ha oído hablar de Auschwitz o de My Lai, o que ha recorrido los pasillos de un hospital o de un asilo, plantear como respuesta a la pregunta en torno al sufrimiento en el mundo, la célebre cita de Isaías: “Dile al justo que nada malo le ocurrirá”? Para creer en esto hoy, una persona debe negar los hechos que la acosan por todos los lados o definir lo que es un hombre justo de modo que pueda acomodarse a los hechos ineludibles. Tendríamos que llegar a definir como hombre justo a alguien que vive largos años y bien sin importar si fue o no honesto y bondadoso, mientras que un hombre ímprobo sería aquel que sufre, aunque su vida pudiera ser ejemplar en otro sentido.

Mi compromiso religioso con el valor supremo de la vida humana me impide aceptar una respuesta que no se escandalice ante el dolor humano y que incluso lo justifique porque contribuye supuestamente a un plan general de valor estético. Si un artista, o cualquier persona, causara sufrimiento a un niño para crear algo imponente o de valor, lo enviaríamos a la cárcel. ¿Por qué debemos entonces disculpar a Dios por causar un dolor no merecido, por más maravilloso que sea el producto final de su obra? Meditando sobre lo que había sido su vida en lo que se refiere a angustia mental y dolor físico, Helen llegó a la conclusión de que su enfermedad le había robado la fe en Dios y en la bondad del mundo que tenía de niña. Desafió a su familia, a sus amigos y hasta a su sacerdote, para que le explicaran por qué algo tan terrible debía sucederle a ella, o a cualquier otra persona. Si Dios realmente existiera, Helen decía que le odiaba, y que también odiaba cualquier “gran plan” que le hubiera llevado a infligir tal desdicha sobre ella.

La pregunta sobre el dolor de los pequeños, prosiguió el Pontífice, es “una gran pregunta para todos. ¿Por qué sufren los niños? Cuando el corazón alcanza a hacerse la pregunta y a llorar, podemos entender algo”.



“Existe una compasión mundana que no nos sirve para nada. Vos (Jun) hablaste algo de eso. Una compasión que a lo más nos hace poner la mano en el bolsillo y dar una moneda. Si Cristo hubiera tenido esa compasión, hubiera pasado y curado tres o cuatro, y luego hubiera vuelto al Padre. Solo cuando lloro y fue capaz de llorar, entendió nuestro drama”.
Luego cuestionó: “¿yo aprendí a llorar cuando veo un niño con hambre, un niño drogado, un niño abusado? ¿O mi llanto es el llanto caprichoso porque me gustaría tener algo más? Y esto es lo primero que quisiera decirles. Aprendamos a llorar, como Ella (Glyzelle) nos enseñó hoy. No olvidemos este testimonio. La gran pregunta por qué sufren los niños, la hizo llorando, y la respuesta que podemos dar nosotros es aprender a llorar”.
“Si vos no aprendés a llorar no sos un buen cristiano”, aseguró.
“Sean valientes, no tengan miedo a llorar”, exhortó.

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Creo firmemente que si la mayoría de las personas del mundo leyeran y entendieran estos temas podrían valorar las cosas mas importantes de la vida humana como el Amor sincero, solidaridad,empatia y podrían ser mas responsables en llevar su vida, sobretodo cuando tengan hijos. De esta manera no tengo duda que el sufrimiento de los niños disminuirá dramáticamente y solo quedaran casos aislados que serán mas fáciles de combatir o solucionar.

Hasta siempre.
Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

Fuentes usadas:
(1)=http://books.google.com/books/about/Cuando_a_la_gente_buena_le_pasan_cosas_m.html?id=q48oyCezUzkC
(2)=https://www.aciprensa.com/noticias/por-que-sufren-los-ninos-la-respuesta-del-papa-francisco-y-un-conmovedor-abrazo-34655/

martes, 5 de mayo de 2015

Niños en Guerras o Conflictos Sociales (Boko Haram)

Los conflictos aumentan la vulnerabilidad de quienes ya de por sí son vulnerables, principalmente los niños. Un niño necesita los cuidados y la protección de su familia y de su comunidad. Las secuelas de la guerra en los más jóvenes pueden ser devastadoras. 

Los mas perjudicados son los niños pobres o que se encuentran en dichas zonas de guerra y que son fáciles presas de los depredadores o locos disfrazados de "luchadores sociales o religiosos contra las injusticias del sistema". De esta manera los usan con gran maldad y a quienes sobreviven en el tiempo se convierten en hombres y mujeres traumados que seguirán esparciendo las cosas negativas que les ensenaron o impusieron aprender durante su infancia o niñez. 



En 2008, el número de niños que tuvieron que huir de sus hogares, como refugiados que atravesaron una frontera internacional o como desplazados internos, ascendió a los 18 millones. (1)


Los conflictos, que hoy en día suelen ser internos, no respetan a nadie. Los niños son encarcelados, violados, mutilados para el resto de sus vidas, e incluso asesinados. Los conflictos armados destrozan a las familias, obligando a miles de niños a valerse por sí mismos y a atender a sus hermanos pequeños. 



La explotación infantil, que suele aumentar durante los conflictos armados, puede adoptar diversas formas, como el trabajo forzoso o, en el peor de los casos, la esclavitud. 

Esta es la suerte que pueden corren los niños reclutados por fuerzas o grupos armados, o los niños que se encuentran detenidos. 

También puede  aumentar el tráfico de niños para, por ejemplo, darlos en adopción de manera ilegal. Los niños privados de la protección de sus padres y de otros familiares son quienes corren un mayor riesgo. 



La pobreza y la pérdida de parientes cercanos llevan a muchas niñas a contraer matrimonios precoces o a prostituirse, y a muchos niños a convertirse en cabezas de familia. 


El desmoronamiento de los servicios públicos puede limitar el acceso de los niños a la sanidad y la educación. Al menos la mitad del número de niños en edad escolar que no van a la escuela primaria vive en países asolados por un conflicto. 




Además del sufrimiento inmediato, estos niños presentan importantes secuelas psicológicas, como consecuencia de las atrocidades cometidas contra sus seres queridos de las que fueron testigo. 

Sin embargo, no debemos subestimar la fortaleza de los niños. Unos cuidados bien dirigidos les pueden ayudar a recuperarse, a que dejen de ser víctimas de la guerra y a que tomen las riendas de su vida.


Un hecho reciente de abuso de "niños en guerra" es lo que pasa con el grupo terrorista de Boko Haram, quien usa como "método político" el secuestro o abuso de niños en los países africanos de Nigeria y Camerún


Desde principios del año pasado, el grupo islamista nigeriano ha multiplicado sus ataques en la región del extremo norte de Camerún, una de las zonas donde se ha refugiado, obligando al ejército camerunés a llevar a cabo ataques aéreos en su contra.
Esta mañana un atacante suicida, presunto miembro de Boko Haram, se inmoló en la ciudad de Potisskum, norte nigeriano, provocando la muerte de al menos cuatro personas e hiriendo a otras 35.
Los ataques en Nigeria y Camerún, que ponen de relieve la creciente amenaza regional que representa Boko Haram, ocurrieron antes de que las tropas de Chad comenzaron a llegar este domingo al territorio camerunés para repelen la ofensiva del grupo en el norte nigeriano.
El grupo radical, que lucha por establecer un Estado islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y con predominio cristiano en el sur, se ha apoderado en los últimos meses de más de una veintena de localidades, donde proclamó un califato.
El año pasado, unas tres mil 500 personas murieron en múltiples ataques perpetrados por el grupo terrorista, que según datos del gobierno nigeriano ha asesinado a unas 13 mil personas y herido a otras ocho mil más en los últimos cinco años. (2)


Hasta siempre.
Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

Fuentes usadas:
(1) = https://www.icrc.org/spa/assets/files/other/icrc_003_4015.pdf
(2) = http://noticias.univision.com/article/2218606/2015-01-18/mundo/noticias/boko-haram-secuestra-a-decenas-de-mujeres-y-ninos-en-camerun

miércoles, 29 de abril de 2015

Ley contra ‘comida chatarra’: se restringiría venta del 95% de productos industriales en colegios

Mayoría de productos superan límites de azúcar, sal y grasas saturadas establecidos en reciente norma. Falta publicarse otro reglamento que fije desde cuándo se aplicará la restricción.

Galletas, chocolates, caramelos, gaseosas y un largo etcétera. De los cientos de productos procesados (industriales) que se venden en los kioscos de los colegios, cerca del 95% de ellos vería restringida su venta, pues superan los límites en contenidos de azúcar, sal o grasas saturadas, según lo estableció el reglamento que fija los parámetros de contenido de los productos, en el marco de la ley contra la‘comida chatarra’ .
Así lo estimó el decano del Colegio de Nutricionistas, Óscar Miranda, tras revisar la norma publicada el último sábado por el Ministerio de Salud. “Los productos que están bajo los parámetros son un pequeño grupo, sobre todo los que son light. Para los demás se va a solicitar que no se puedan vender en los kioscos”, señaló.
Uno de artículos de la ley contra la ‘comida chatarra’, promulgada el 2013 pero aún sin su reglamento integral, establece que en los colegios solo debe venderse alimentos saludables, en base a los parámetros que luego se publicarían. Estos se oficializaron el último sábado.
Miranda recordó que la ley regulará solo los alimentos procesados industrialmente, pero no los que se encuentren en estado natural (animales, vegetales o frutas, crudas o cocinadas) o con un procesamiento mínimo (por ejemplo la harina, o el pescado o carne trozada).
Los límites
Los parámetros publicados por el Ministerio de Salud siguen las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos parámetros ya son usados por la Unión Europea desde el 2006.
Asimismo, Miranda refiere que los parámetros también van en línea con la Guía Técnica de Kioscos saludables, publicada previamente por el ministerio.
Estos son los parámetros: en el caso del azúcar, establece que los alimentos deben tener un máximo de 2.5 gramos por 100 mililitros de bebida. O un máximo de 5 gramos por 100 gramos de alimento sólido.
Para la sal, fija en un máximo de 300 miligramos por 100 mililitros de bebida o 100 gramos de alimento sólido.
En el caso de las grasas saturadas, un máximo de 0.75 gramos por 100 mililitros de bebida. Y un máximo de 1.5 gramos por 100 gramos de alimento sólido.
Falta otro reglamento
Para que la ley contra la ‘comida chatarra’ empiece a aplicarse, deberá publicarse su reglamento integral. Allí deberán regularse otros artículos de la ley, como las restricciones en la publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, o la implementación del Observatorio de Nutrición.
Asimismo, falta reglamentarse el etiquetado de los productos que señalen que tienen alto contenido en azúcar, sal o grasas saturadas, según los parámetros publicados.
Para Óscar Miranda, una norma por sí sola no va a mejorar la nutrición y salud de los niños y adolescentes, si es que no se complementa con una campaña educativa.
“Se debe fomentar el cambio de hábitos, informado cómo debe ser una alimentación adecuada y sus consecuencias. La educación nutritiva debe integrar la currícula escolar. La campaña también debe ayudar a la industria, para que vayan modificando el contenido de sus productos”, sostuvo el especialista.
* Fuente: Diario Gestion, 21 Abril 2015, Jose Carlos Reyes

Juguetes Buenos o Malos para Niños (Tablets)

Actualmente hay una enorme variedad de juguetes de los cuales podemos ver dos grandes grupos: Los que son positivos y/o útiles para los niños, o los otros juguetes que son negativos o dañinos para los mismos.

Hay muchos casos o ejemplos que pueden ser usados para tratar este tema. Aquí tratare de ver algunos. Lo mismo que veremos casos de algunos juguetes que son muy queridos por algunos niños  por su significado o valor simbólico; pero para los demás  niños no tienen mayor valor o trascendencia.


Apple y Google han eliminado de sus tiendas de aplicaciones –App Store y Google Play, respectivamente– un juego llamado Plastic Surgery for Barbie, un título de cirugía estética destinado a niños.
Aparte de que la temática podría no ser la más adecuada para ciertas edades, el juego contaba con frases un tanto discutibles, como: "Esta pobre chica tiene tanto peso extra que ninguna dieta puede ayudarla. En nuestra clínica puede pasar una cirugía llamada liposucción que hará que sea delgada y guapa".

Poco después apareció en la App Store Plastic Surgery Barbara, bastante similar a la que nos ocupa, pero que también ha sido retirada.
Un hecho curioso sobre algunos juguetes es el amor que desarrollan sus pequeños propietarios sobre ellos. Asimismo se ve la utilidad practica de las redes sociales para ayudar a la  niña francesa (Ver 3 fotos abajo) a recuperar su ovejita de peluche que había extraviado.



No es la primera vez que la tecnología se casa con los juguetes con el ánimo de hacer negocio, pero los expertos aseguran que esta vez se trata de una moda que ha calado entre los niños a causa de la "adicción" que a veces muestran sus padres a sus teléfonos inteligentes, sus ordenadores o, en este caso, sus tabletas
Es algo común que se contagien los hábitos entre padres e hijos: "los niños son como esponjas, si ven a sus familiares pegados al móvil durante todo el día es lógico que ellos quieran hacer lo mismo. 

Varios psicólogos dicen que lo ideal es no regalarles juguetes sofisticados hasta que cumplan los 5 o 6 años, lo cierto es que las principales empresas jugueteras ya ofrecen en sus catálogos las 'tablets' para niños, disponibles para niños desde los dos años. 
Desde que nacen, los niños ya saben usar la tecnología. Es un instinto natural para ellos, pero siempre debe desarrollarse en dispositivos conforme a su edad; aunque "puede ser peligroso" si el pequeño se encuentra a menos de 25 centímetros de la pantalla o si accede a contenidos que no sean adecuados para su edad. 


Se está convirtiendo en algo habitual que estos dispositivos pasen a ser más "una niñera" que una herramienta para aprender. 
Es importante que los padres ejerzan un "papel activo" en la relación de sus hijos con las tecnologías, les enseñen a usar las redes sociales, a no dar datos personales o a controlar las horas que están frente a las pantallas, pues es la única forma de evitar crear preadolescentes "aislados" en el futuro. 
Lo importante es que siempre haya tiempo para el juego físico al aire libre y no aislarse en el uso de sus dispositivos electrónicos actuales.
Hasta siempre.
Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

viernes, 24 de abril de 2015

Crítican a Francia por no prohibir castigos a los niños

El Consejo de Europa ha decidido condenar a Francia por no haber prohibido explícitamente los castigos corporales a los niños en contra de la Carta Europea de los Derechos Sociales, algo que incumplen también otros países miembros.
El vespertino Le Monde reveló hoy que el comité de derechos sociales del Consejo de Europa tiene previsto hacer público el miércoles su dictamen contra Francia en una demanda colectiva presentada por una organización británica contra seis estados.
El dictamen no implica ninguna multa, pero la organización paneuropea espera que sirva para una modificación de la legislación, máxime porque podría abrir el camino a denuncias contra Francia ante el Tribunal Europeo de Derecho Humanos.
A ese respecto, el coordinador de la campaña contra la violencia educativa en la Fundación por la Infancia, el médico Gilles Lazimi, avanzó que recurrirán ante el Tribunal de Estrasburgo para que París sea condenado judicialmente.
La decisión del comité de derechos humanos sobre los otros cinco países que fueron objeto de la demanda de la Asociación para la Protección de Todos los Niños (APPROACH) -Bélgica, Italia, República Checa, Eslovenia e Irlanda- es esperada para finales de mayo.
La APPROACH, una ONG británica, alegó en su demanda que Francia viola el artículo 17 de la Carta Europea de Derechos Sociales "por la falta de una prohibición explícita y efectiva de todo tipo de castigos corporales a los niños en la familia, las escuelas y otros lugares, y porque Francia no ha actuado con la debida diligencia para eliminar esos castigos en la práctica".
Detrás de ese argumento jurídico está la teoría, apoyada por diversas asociaciones, médicos y cargos electos, que reclaman un cambio legislativo porque los golpes no sólo no son efectivos con los niños, sino que contribuyen a la difusión y a la reproducción de la violencia. Lazimi resaltó que "en Francia no se puede pegar a los animales, pero se puede pegar a los niños".
Sin embargo, de acuerdo con las últimas encuestas, un 80 % de los franceses son hostiles a esa prohibición, entre otras razones porque a su juicio eso podría amenazar la autoridad de los padres, que ya está de por sí cuestionada.
El Gobierno francés, más allá de lanzar llamamientos sobre la necesidad de tomar conciencia sobre los efectos perversos del recurso a la violencia por parte de los profesores, se ha mostrado reticente a intervenir en el terreno normativo.
La cuestión no se limita a Francia, ya que un total de 27 de los 47 estados miembros del Consejo de Europa han adecuado su legislación a la normativa del Consejo de Europa para prohibir explícitamente los castigos corporales contra los menores, pero no así los otros 20 restantes.

* DW, 20 Marzo 2015

jueves, 23 de abril de 2015

Tratamiento o futuro de Niños Ciegos o Sordos (Total o Parcial)

Hay técnicas conocidas como "estimulación temprana" , la cual es el tratamiento terapéutico-educativo destinado a impulsar y optimizar el desarrollo de "los niños discapacitados" menores de seis años, incluyendo a los Niños o Adolescentes Ciegos (1) o Sordos (2) 




Un problema dramático es cuando los niños no tienen el apoyo directo de sus padres o familiares que toman estas tareas como prioridades; ademas de vivir en algún país o tienen los medios económicos para hacerlo; pero Que pasa cuando estos niños no tienen ese apoyo de sus seres queridos o viven en países donde se abandona o abusa de la gente mas pobre?


Por otro lado, si sobreviven a las edades infantiles y llegan a la adolescencia o juventud inicial como pueden vivir de una manera lo mas humanamente digna que se pueda.


Hay organizaciones serias y solidarias que toman esta misión como trabajo diario y tienen el apoyo de politicos justos o responsables por el bienestar de todos sus ciudadanos.



Sin embargo en la realidad es indispensable del apoyo de la comunidad o personas solidarias que incentiven programas permanentes de apoyo a este tipo de personas. Incluso con programas que van mas allá de la supervivencia, sino destaca las habilidades físicas que puedan tener los jóvenes ciegos o sordos, total o parcialmente. (3)


El objetivo principal , para los niños discapacitados, debería ser estimular el desarrollo evolutivo global: motricidad, lenguaje, socialización y cognición, y promover el aprendizaje del niño discapacitado, prevenir deficiencias asociadas y favorecer la adaptación familiar y social.

Además del tratamiento básico de estimulación temprana, la mayoría de niños discapacitados, ciegos, sordos, motóricos, psíquicos, con enfermedades raras, retraso mental y otras deficiencias, necesitan tratamientos especializados para áreas específicas de su desarrollo.



Lo anterior seria lo normal si estuviéramos en un mundo donde la justicia, responsabilidad y solidaridad humana se cumple en alto porcentaje; sin embargo en la realidad no es así. Por eso es clave atacar este problema desde un nivel macro, con la educación pertinente, y en segundo lugar en comprometer a la familia de los niños o jóvenes que tienen discapacidades físicas o mentales.



Un ejercicio simple para todos los que no tenemos este problema, de forma directa o familiar, debemos desarrollar una empatia que nos haga ponernos en la situación de los demás; aunque sea por 10 minutos, y hacer todo lo que este a nuestro alcance para apoyarlos o impulsar acciones políticas que les alivien la carga monetaria adicional que tienen que afrontar.

Hasta siempre.
Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

(1) = http://es.wikipedia.org/wiki/Ceguera

(2)= http://es.wikipedia.org/wiki/Sordera

(3)= http://www.campabilities.org/